sábado, 14 de junio de 2014

Oración a los ángeles de la belleza para atraer todo lo bueno a nuestras vidas en general

Ángeles de la Belleza de Dios,
¡Venid en nuestra ayuda!
 
Traed a  nuestro mundo
físico, emocional y mental,
el sentido de la belleza divina.
 
Ayúdadnos a percibir la idea
 de nuestro verdadero ser.
 
Ayúdanos a reconocer la belleza
en todas las cosas,
así que a través de ella,
podamos encontrar,
oculto por velos de color y la forma,
el verdadero yo.
 
Inspirarnos para traer a nuestras vidas
lo Bueno, lo Verdadero, lo Bello.

Ayudadnos a llegar a conoceros,
ángeles de la belleza de Dios,
de modo que también podemos aprender
a difundir la belleza en el mundo.
 
Salve, Ángeles de la Belleza de Dios,
¡Venid en nuestra ayuda!.
 
Compartid con nosotros
las dificultades de la Tierra,
y hacer que la belleza interior 
nos sea revelada!

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La tienda del Cielo

Hace mucho tiempo, caminando por el sendero de la viña, me encontré un letrero que decía "La Tienda del Cielo". Me acerqué y la puerta se abrió lentamente, cuando me di cuenta ya estaba adentro.

Vi ángeles parados en todas partes, uno de ellos me entregó una canasta y me dijo:

- Compra lo que quieras, todo lo que un ser humano necesita lo hay en esta tienda. Si no puedes comprar todo hoy, puedes regresar otro día.

Lo primero que compré fue PACIENCIA, luego AMOR...estaban en la misma fila; mas adelante vi COMPRENSION, también la compré, iba a necesitarla donde quiera que fuera; adquirí además dos cajas de SABIDURIA y dos bolsas de FE. Me detuve un poco para comprar FUERZA y CORAJE, eso me ayudaría mucho en esta carrera de la vida. Cuando ya tenía casi llena la canasta, recordé que me faltaba GRACIA y no debía olvidar la SALVACION. Esta la ofrecían gratis, entonces tomé una buena porción de cada una, suficiente para salvarme.

Caminé hacia el cajero para pagar la cuenta, pensé que tenía todo para hacer la voluntad del SEÑOR, pero cuando iba a llegar, vi la ORACION y la agregué a mi canasta ya repleta, sabía que cuando saliera la usaría. La PAZ y la FELICIDAD estaban en unos estantes pequeños, aproveché para cargarlos. La ALEGRIA colgaba del techo, agarré un paquete para mí, ya al final estaba el CANTO y la ALABANZA, así que tomé un poco también, llegué al cajero y le pregunté:

- ¿Cuánto le debo?

Él sonrió y me contestó:

Lleva tu canasta a donde quiera que vayas

- Si, pero ¿Cuánto le debo?

Otra vez me sonrió y me dijo:

- No te preocupes, DIOS pagó la deuda hace mucho, mucho tiempo por ti.

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